Claudia Betancourt y Nano Pulgar eran hotelera y abogado respectivamente, pero un día, impulsados por la vocación y amor por la joyería, dejaron sus trabajos de oficina y decidieron lanzarse en un proyecto en conjunto, dando origen a Walka Studio, un lugar en donde convergen el arte, la artesanía, la moda y el diseño contemporáneo, rescatando materias primas tradicionales de origen nacional, para convertirlas en piezas únicas de joyería.
