
Desde hace ya varios años que el barrio Patronato dejó de ser dominado por persas y árabes, y dio lugar a chinos y surcoreanos, quienes se instalaron con negocios de todo tipo, desde ropa a restaurantes, e incluso supermercados. Creí que lo había visto todo, pero hace poco fui a darme una vuelta, y encontré un pequeño oasis entre todo el ajetreo del barrio.