
Recuerdo que cuando era chica teníamos una cámara Polaroid en casa, y a pesar de las constantes advertencias de “no saques cualquier foto porque se acaba el cartucho”, lo hacía igual, porque ver salir la foto y esperar que se revelara, era un acto mágico.
Lamentablemente con el cambio de casa se perdió la cámara, y hace un par de años Polaroid anunció poner fin a la fabricación de cámaras instantáneas y sus respectivos cartuchos. Era el fin de una era. Sin embargo, no faltó quien se avivara, y ya van varios años desde que Fujifilm perfeccionó sus modelos genéricos, convirtiéndolos hoy en día en los modelos más vendidos. La razón de su éxito no sólo fue captar a los miles de clientes huérfanos de Polaroid, sino la originalidad de sus pequeños formatos y modelos pocket.
