Por qué extraño la noches épicas de Bulldog Café

by Benetton Blogger on: Agosto 1st, 2014

Todo comenzó cuando cursaba la secundaria en un municipio de Puebla, y hacía circo, maroma y teatro para que mi mamá a los 13 años me dejará ir al concierto de Bon Jovi. Después de eso mi querida madre perdería el control sobre mi, y ya nada podría hacer por mi adicción de asistir a los recitales de los héroes que colgaban en mis paredes.

rock 1

La primera vez que fui al bulldog tenía 16 años, se presentaba fobia y había sido bateada 3 veces por ‘Moy’ a no entrar por falta de ID. Después de 2 horas sola y sin mucha lana estaba resignada a no entrar y a que toda la travesía desde ir nuevamente en contra de mi madre, ahorrar, el viaje, y sí, también escoger el outfit perfecto para mi primer gran noche de antro y de paso verme mayor, había valido para nada… De pronto, donde muchos tipos veían mercancía buena para más tarde intentar ligar, yo veía mi pase de entrada, un grupo de chicas guapas buena onda había llegado, y por supuesto, yo con ellas.

rock 2

Para un puberta y que viene de provincia, bull era un lugar totalmente nuevo, donde todos nos sentíamos bien rudos cuando sonaba Guns N’ Roses; esa vez en particular encontrarte a Fieldy de Korn de camino al baño no es algo que ocurra cada fin de semana. El perro era impredecible, un camerino que se fue adaptando cada vez más y hasta “tubo” ya tiene instalado; la sensación de cercanía con la banda pues al tratarse de un toquín de bar es muy probable que los topes en la barra; los chupes moraditos que afortunadamente nunca pasaron de un terrible dolor de cabeza, o los lamborghinis que con un par tendrás el ánimo suficiente para terminar bailando en alguna mesa cuando suene ‘Song 2’ de Blur. ¡Y claro! En tiempos donde Tinder no se pensaba siquiera, bull siempre nos echó la mano.

rock 3

Quizá sólo me gusta la fiesta y este sólo fue el pretexto para querer estudiar Comunicación y decidir vivir en el DF, quizá cuando voy me siento embriagada y no sé realmente de qué estoy hablando, quizá es que éste lugar me trae muchos recuerdos, quizá fue porque me dió la oportunidad de tener cara a cara Paco Huidobro por primera vez y aunque ya no suelo frecuentarlo me encantaría saber que las noches mágicas de bull aún existen.

Pd. ¡No queremos más cantantes poperos en la casa del Rock and Roll!

Alicia Rosales es periodista especializada en música, ama a los gatos y a David Bowie y la puedes seguir en Twitter: @LiliStardust

 
 

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