La belleza se encuentra en la armonía. Sin embargo, la armonía no implica por fuerza simetría. Si bien hay estudios que afirman que percibimos más bellas a las personas cuyos rostros son simétricos, el arte -como suele ser- ha deconstruido esa noción de tal manera que la belleza y la asimetría son dos conceptos que perfectamente pueden ir juntos.

Dos cosas bellas: el rostro simétrico de Marilyn y la Mujer ante el Espejo de Picasso.