En 2003, Volkswagen decidió dejar de producir vochos. El último que se produjo en el mundo, en la planta que la compañía alemana tiene en Puebla, fue despedido con marichis y todo (le tocaron Las Golondrinas). Ese último vochito está en el museo de Volkswagen en Alemania. El penúltimo, tantito -pero nomás tantito- menos ilustre, está en el Museo del Automóvil de México.
