El Centro de la Ciudad de México: laberinto de pasiones.

by United Blogs of Benetton on: Abril 14th, 2010

Amo el centro de la Ciudad de México…

Lo amo con sus millones de sonidos por segundo, sus millones de colores por metro cuadrado, sus millones de ocurrencias y bromas por cuadra. La Ciudad de México aturde tus sentidos.

Hay edificios antiguos con fantasmas y apariciones de monjas (como Casa Talavera en Republica del Salvador y Talavera, cerca del Museo de la Ciudad) rodeados de calles atestadas de gente que anda de compras.


De entre todo un universo de posibilidades, en el centro uno puede encontrar miles de copias piratas del CD del momento a cinco pesos. Caminando, de pronto estás en una calle llena de tiendas de bicicletas y prostitutas gordas afuera de esas tiendas (si eso pasa, es que estás en San Pablo, donde también hay buenos lugares de comida libanesa).

Regadas por todo el centro hay una buena cantidad de tiendas de telas, llenas hasta el techo con su mercadería en grandes rollos y letreros que anuncian hilo por kilo.
Si no quieres comprar tela y en cambio te aperece una cerveza fria, lo mejor es ir a la calle 5 de Mayo Street y meterte en La Opera, uno de los bares más famosos del centro y de la ciudad.


Y si saliendo se te antoja un dulce, sólo tienes que cruzar la calle y entrar en la Dulcería de Celaya para comprar dulces tradicionales.

Cuando yo voy al centro a veces camino sin dirección y me voy deteniendo en los puestos para comprar tres plumas de gel por cinco pesos, para escuchar músicos callejeros o para comerme un helado de Santa Clara en la calle de Madero.


Los domingos, esas mismas calles normalmente bulliciosas están vacías y las tiendas permanecen cerradas.

El Centro lo tiene todo. Y si es primavera, incluso tiene jacarandas en flor.

 

 
 

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