Túnez, o más correctamente Al-Yumhūriyya at-Tūnisiyya es uno de esos países que suenan lejanos y exóticos, románticos tal vez -como la locación de cuentos como Las Mil y Una Noches-. El 40% de su territorio es parte del desierto de Sahara pero el resto es suelo fértil. Su frontera norte es el mar mediterráneo, otra evocadora geografía en la que se han establecido multitud de culturas: fenicios, romanos, judíos, árabes. Ahí nació Hanaa Ben Abdesslem, una más de nuestras embajadoras Benetton.

Ruinas de las Termas de Antonino.