No son suficientes los besos…

by Benetton Blogger on: Marzo 15th, 2011

…porque esta primavera no te bastará con recibir abrazos de tu novio ¡querrás asaltar su guardarropa!

Hace ya un par de temporadas que la inspiración para vestir viene directamente de las prendas masculinas: boyfriend jeans, blazers (sacos) de cortes amplios y tallas ligeramente mayores a la tuya. Sin embargo, utilizar la ropa de tu novio presenta algunos – llamémosle ligeros – inconvenientes. Si no vives con él no es tan fácil explotar su clóset, no todos los novios son igual de generosos en lo que respecta a sus prendas favoritas y aunque es bueno que las piezas te queden ligeramente grandes, no queremos que nades en los pantalones de nadie.

La propuesta primaveral de Benetton llamada Classic Genius rescata esta inspiración masculina pero la lleva un poquito más allá, volviendo insólita cada pieza. Telas de algodón con el típico estampado a cuadros de las camisas informales fueron utilizadas para confeccionar pantalones cortos que se ajustan con jaretas o casacas con bolsillos.

Que tu inspiración para vestir sea masculina no tiene porque cancelar tu femineidad: si combinas un pantalón holgado con una minicamiseta y te echas por encima una camisa de estampado floral lograrás el equilibrio perfecto entre ambos polos.

Ahora que las pasarelas internacionales y las editoriales de las revistas de moda son el reino de lo andrógino, es el momento de explorar tu lado masculino sin perder el contacto con tu lado femenino. ¿Te atreves?

 
 

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 Paraíso en la tierra.

by United Blogs of Benetton on: Mayo 19th, 2010

Hay personas que prefieren pasar sus vacaciones en las montañas…

Personalmente prefiero, sin duda, cualquier lugar donde haya palmera y mar. México posee más de 9,000 kilómetros de costas, así que las opciones son muchas para quienes, como yo, amamos los destinos vacacionales de playa.

Las playas mexicanas son famosas en todo el mundo. Muchas de ellas tienen buen clima incluso en el invierno. Les cuento una pequeña historia: cuando era niña una vez estabamos de vacaciones – toda mi familia – en un hotel de playa. Mientras mis papás se alistaban para bajar a desayunar, mis hermanos y yo mirábamos la tele cuando apareció el reporte del tiempo. En la ciudad donde vivíamos entonces estaban a 2º centígrados, mientras que en la playa donde estábamos teníamos 28º C. En enero.

Cuando uno piensa en vacaciones de playa, se puede elegir entre muchos tipos de planes: ciudades con hoteles grandes y costosos o pueblitos con pequeñas posadas y mercados para comprar alimentos. Puedes elegir destinos con clubes nocturnos donde bailar hasta el anochecer o playas para acampar prácticamente sin servicios turísticos.

A medio camino entre el lujo máximo y los pueblos de pescadoes, está Puerto Vallarta, una pequeña ciudad construida mirando hacia el Oceáno Pacífico.


Puerto Vallarta posee gran biodiversidad y fácilmente se pueden ver muchas clases de aves, se pueden ver delfines e incluso ballenas. Es muy emocionante ver a una enorme ballena a relativamente poca distancia de tu barco o a las manadas de delfines que se ven desde la playa.


Eso es lo que más me gusta de Vallarta: está rodeado por la naturaleza. También me gusta el  malecón con sus banquetas amplias y sus esculturas y las familias que pasean tranquilamente.


Mientras escribo esto, lo único en lo que puedo pensar es “¡oh, necesito vacaciones!”

 
 

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 El Centro de la Ciudad de México: laberinto de pasiones.

by United Blogs of Benetton on: Abril 14th, 2010

Amo el centro de la Ciudad de México…

Lo amo con sus millones de sonidos por segundo, sus millones de colores por metro cuadrado, sus millones de ocurrencias y bromas por cuadra. La Ciudad de México aturde tus sentidos.

Hay edificios antiguos con fantasmas y apariciones de monjas (como Casa Talavera en Republica del Salvador y Talavera, cerca del Museo de la Ciudad) rodeados de calles atestadas de gente que anda de compras.


De entre todo un universo de posibilidades, en el centro uno puede encontrar miles de copias piratas del CD del momento a cinco pesos. Caminando, de pronto estás en una calle llena de tiendas de bicicletas y prostitutas gordas afuera de esas tiendas (si eso pasa, es que estás en San Pablo, donde también hay buenos lugares de comida libanesa).

Regadas por todo el centro hay una buena cantidad de tiendas de telas, llenas hasta el techo con su mercadería en grandes rollos y letreros que anuncian hilo por kilo.
Si no quieres comprar tela y en cambio te aperece una cerveza fria, lo mejor es ir a la calle 5 de Mayo Street y meterte en La Opera, uno de los bares más famosos del centro y de la ciudad.


Y si saliendo se te antoja un dulce, sólo tienes que cruzar la calle y entrar en la Dulcería de Celaya para comprar dulces tradicionales.

Cuando yo voy al centro a veces camino sin dirección y me voy deteniendo en los puestos para comprar tres plumas de gel por cinco pesos, para escuchar músicos callejeros o para comerme un helado de Santa Clara en la calle de Madero.


Los domingos, esas mismas calles normalmente bulliciosas están vacías y las tiendas permanecen cerradas.

El Centro lo tiene todo. Y si es primavera, incluso tiene jacarandas en flor.

 

 
 

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