Temporada de posadas

by Benetton Blogger on: Diciembre 14th, 2011

El viernes empiezan oficialmente las posadas. En los últimos años, la gente suele decirle “posada” a cualquier fiesta que se haga entre el 16 y el 24 de diciembre o más aún ¡a cualquier fiesta que se haga en diciembre! Pero no, no no…

A nosotros nos gustan las posadas. Mucho. Así que hemos hecho una lista de las cosas que más nos gustan y que quisiéramos que hubiera en cada posada a la que nos inviten ¿nos invitan a alguna?

Ponche.

Con “piquete”, es decir con un chorro de alcohol o en su versión para abstemios (y para niños) esta bebida caliente hecha de frutas y piloncillo es de las mejores cosas de la temporada. Nos gusta masticar las cañas después de beber el ponche y hacemos intercambio de tejocotes por guayabas o la fruta de preferencia del vecino.

Aguinaldo.

Está el aguinaldo como un extra del sueldo que todo trabajador debe recibir antes del 20 de diciembre (clic) y están esas bolsitas repletas de más dulces, cacahuates y colaciones que se reparten “para llevar” en las posadas. Para seguir la vida dulce en casa.

Luces de Bengala.

En lo que respecta a estos pequeños juegos pirotécnicos, nunca dejamos de tener 8 años. Simplemente amamos las varitas de bengalas. Hay estados donde están prohibidas, en todo caso, utilízalas con precaución y juicio, sobre todo cuando haya niños cerca.

Cantos y velas.

¿Qué  es una posada sin los peregrinos pidiendo, ejem, posada? Eeeen nombre del cieeeeelo... A nosotros no nos da pena cantar bien fuerte aunque desentonemos, porque siempre llegará la parte alegre donde todos cantamos Entren santos peregrinos, peregrinos.

Buñuelos y tamales.

Además de pasar un buen rato con la familia y amigos, o con los vecinos si es una posada de barrio, lo mejor de las posadas es sin lugar a dudas la comilona. Ya habrá tiempo de ponerse en forma en Enero.

Piñatas.

Una posada sin piñata no tiene derecho a llamarse tal. Es sabido que las tradicionales tienen 7 picos que representan los 7 pecados capitales y la idea es que le pegas con un palo, bien duro, a los pecados, y cuando los vences te cae encima una lluvia de dulces, frutas, cacahuates y colaciones (y después una horda de festejantes dispuestos a quedarse con la mejor parte). En una ida y venida de las tradiciones entre nosotros y nuestro país vecino del norte, acá hemos adoptado halloween y allá las piñatas que al parecer les encantan. No los culpamos.

 
 

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