Tiempo de fiestear, tiempo de comer.

by United Blogs of Benetton on: Mayo 10th, 2010

Un amigo mío cuenta que cuando regresa de algún viaje, su papá le pregunta “¿Qué comiste?” en vez del clásico “¿Qué viste?”

Yo soy alguien a quien le gusta comer. Me gustan mucho los sabores particulares de las cocinas locales. Así que hice este post para compartir un poquitito de la cocina mexicana: 4 platos especiales que tienen dos cosas en común, a saber, son platos de fiesta, servidos en navidad o en las bodas o en cualquier otra gran celebración y necesitan mucho trabajo para su elaboración. A veces toda la familia se involucra en la preparación de estas delicias.

Pozole.

El pozole es básicamente una sopa, pero nadie le llamaría “sopa” principalmente porque tiene la categoría de plato principal, no de entrada. Consiste principalmente en granos de maíz cocidos, carne (cerdo o pollo), chile y sal. Sin embargo no hay una única receta de pozole pues existen tantas variaciones como cocineros existen. La carne puede ser reemplazada por una gran variedad de vegetales o incluso por mariscos. Los chiles pueden ser verdes o rojos o incluso inexistentes.

A mi lo que más me gusta del pozole es el proceso de preparar tu propio plato una vez que te han servido. Cada comensal puede agregar, a su gusto, algo de o todo lo siguiente: lechuga picada, trocitos de cebolla, jugo de limón, rodajas de rábanos, rebanadas de aguacate… ahora que lo pienso tantito, suena como una ensalada. Mmmmh. Pues si, el pozole es una sopa y una ensalada.

Chiles en nogada.

Se dice que los Chiles en nogada fueron inventados por monjas y sus característica principal es que poseen los tres colores de la bandera mexicana: chiles verdes, crema blanca y granadas rojas. Sólo se pueden comer en Septiembre, durante las fiestas patrias por la siguiente razón: el resto del año no hay granadas.

Este platillo es una fiesta en la boca porque está lleno de sabores inesperados. Los chiles están rellenos con una mezcla de carne, fruta y nueces, la crema que los cubre, cuyo principal ingrediente son nueces, es bastante dulce y los granos de granada son frescos y del todo inesperados.

Mole.


Otro gran plato de las grandes ocasiones es el mole: poblano, verde, amarillo, almendrado, pipián. El mole es una salsa picosa muy espesa y existe una gran multitud de variedades. Una de las más famosas es el mole poblano, que se compone de la mezcla de diferentes chiles, cacahuates, chocolate, nueces y semillas, todo molido e integrado. Tradicionalmente se servía con pavo pero hoy día lo más común es servirlo con pollo (las piezas de pollo se sumergen en el mole) y acompañado de arroz en el mismo plato. Para comerlo se necesita un buen número de tortillas. Una manera graciosa de preguntarle a una pareja de novios cuando se van a casar es preguntarles “¿para cuando el mole?”.

Tamales.


Los tamales existen prácticamente en toda latinoamérica, aunque los nombres varían dependiendo de la región. Tan sólo en México hay variedades casi infinitas, aunque la idea principal es: masa de maíz envuelta en hojas de alguna planta (mis favoritos van en hojas de maís, pero también se usan hojas de plátano). Por lo demás, pueden ser salados o dulces, rellenos o no. El relleno puede ser cerdo, pollo o pavo y puede o no llevar salsa roja o verde o mole. El relleno también pueden ser frijoles molidos o queso y, en el caso de los dulces, fruta. Si son dulces irán salpicados de piña o pasas. Además de ser una comida para las fiestas, en la ciudades es común encontrar vendedores callejeros de tamales, pues una unidad (un tamal) es barato, calientito y está lleno de calorias así que si comprar uno para desayunar puedes empezar el día lleno de energía y felicidad.

 
 

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