Entre Diamanda y Russian Red. Cap. 2.

by aminta on: Octubre 11th, 2012

Caía una lluvia torrencial como pocas veces en Madrid, en las calles, el agua parecía recoger restos de los acontecimientos del 25S. Llegaba tarde a una cita, en el ambiente se respiraba el inminente 29S… Los días pasan, pero cada vez que cruzo por el Mercado de Fuencarral pienso en ese viernes 28 y lo que significo para mí. En consecuencia, procuraré un primer intento de compartirlo, para ello me remito a dos titulares posteriores, “Las mujeres son como las leyes, están para violarlas” (pikaramagazine.com), “Estas tetas matan fascistas” (Vice.com), y una tesis: “9.1.3. Todo poema proviene de un insulto” (Cuadernos de vuelo). Las fuentes no son afines entre sí, cada una proviene de un tipo de publicación con objetivos editoriales distintos. Los dos titulares son especialmente problemáticos, pero la tesis, una de las “Trece tesis para la mejor comprensión de los pájaros”, de Berta García Faet, les da comunión. La palabra “insulto” es especialmente importante para mí en este difícil entramado.

Os habéis preguntado ¿qué es el “sextremismo”? El término, utilizado con fuerza por movimientos activistas como FEMEN, está teniendo un impacto relevante en los medios y las redes sociales. El sexo es subvertido aquí por “Venus” que se revelan contra la esclavitud sexual, la prostitución y la violencia en sus múltiples formas políticas y religiosas. Desde el activismo contra la Eurocopa, el encarcelamiento del colectivo ruso de punk-rock feminista Pussy Riot, hasta la campaña “RAPISTS MUST PAY. WE HAVE HANDS TO STOP IT!”. Las activistas de FEMEN, en diferentes lugares del mundo, han subvertido la “est-ética” del “mercado sexual” que utiliza el cuerpo “feminizado” (sea este “hombre”, “mujer” o “transexual”), como objeto de consumo, exhibición, tráfico y violencia.

Lo que era un “insulto”, una vergüenza, un producto de consumo, la desnudez pública, ha demostrado ser una fuerte arma de subversión. No obstante, las acciones también subrayan el lado oscuro de los propios medios que se quedan con la punta del iceberg, los senos desnudos. Se sigue utilizando el impacto mediático por encima del contenido político, del activismo. Se utiliza la propia acción transgresora como objeto de consumo para minimizar el impacto del acto político. Pero los cuerpos que, como las leyes, pretenden algunos continuar violando, se manifiestan frente a los centros emblemáticos del poder y se desnudan. Parecen decir: “estoy aquí, desnudo, pero no puedes violarme”.

  Fotografía cortesía de Dara Scully.

Todo esto me da mucho qué pensar… debo continuar meditando sobre ello, gracias por acercaros a leer…

Escrito por Susan Campos Fonseca de INSPIRIART . / Podéis leer el capítulo 1  >aquí <

Editora blog españa : Aminta

 

 
 

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